Archivo del blog

Buscar este blog

viernes, 28 de octubre de 2011

Redes sociales y móviles, en el punto de mira del cibercrimen


Redes sociales y móviles, en el punto de mira del cibercrimen

Servicios como Facebook o Twitter y dispositivos como los 'smartphones' o los 'tablets' son muy susceptibles

 19:38   
VOTE ESTA NOTICIA  
EP / MADRID El nacimiento de nuevos servicios en Internet, de nuevos sistemas y el éxito y la proliferación de ciertos dispositivos ha cambiado el panorama de Internet y de la tecnología. Las redes sociales se han convertido en uno de los pilares de la experiencia online y los móviles son el vehículo para su acceso. Servicios como Facebook o Twitter y dispositivos móviles como 'smartphones' o 'tablets' son ahora elementos imprescindibles para millones de usuarios. Sin embargo, al mismo tiempo, estos servicios y dispositivos son el nuevo centro de actividad para los ciberdelincuentes.

Cada vez es más frecuente encontrar que un grupo de 'hackers' ha desarrollado una amenaza para Facebook u otras redes sociales. El paradigma de los ciberdelitos ha cambiado con las redes sociales. Según el experto en seguridad Eddy Willems, asesor de la compañía G Data, el motivo principal es que distribuir amenazas en redes sociales "es algo fácil porque cada vez más gente tiene y usa redes sociales".

Además de ser un servicio masivo, los 'hackers' acuden a las redes sociales principalmente por un motivo, la confianza. "La gente confía en sus amigos. Normalmente la gente ve un link y no se fija en dónde lleva sino en que se lo ha enviado un amigo. La gente no se para a pensar, ve una imagen bonita y hace clic", explica Willems. Los ciberdelincuentes son conscientes de esa confianza y, en cierta medida, de ese sentido de seguridad de los usuarios, que no se preocupan de la seguridad de un contenido porque llega a través de un amigo.

El resultado es que el malware y las estafas en redes sociales son "10 veces más efectivas que diseñar un buen malware y distribuirlo por correo", comenta el asesor de G Data, que confirma que el tiempo de los virus y fraudes por email ha perdido vigencia.

Que la efectividad del malware en redes sociales esté basada en la confianza de los usuarios, incita a pensar que son estos los que tendrían que cambiar sus hábitos para evitar el éxito del malware, pero Willems asegura que la culpa es compartida con las propias redes sociales.

"Es difícil decir si el proveedor es el culpable o no, los dos son culpables. Es un 50 por ciento de responsabilidad. Las redes sociales están aprendiendo rápido y cada día reaccionan más rápido ante los peligros. El usuarios es el que más tiene que aprender. El principal problema es que todo es virtual. Si fuesen cosas que pudiesen ver o tocar como en la vida real estarían más concienciados. La gente toma más riesgos en la vida virtual que en la real", asegura.

Google +, la más segura

Las compañías responsables de cada red social trabajan constantemente para que sus sistemas cuenten con las medidas de seguridad adecuadas. En este sentido, los más importante es mantener actualizadas las medidas de seguridad con mucha frecuencia. Eddy Willems considera que "no hay ninguna red social más segura, que el resto", aunque Google+ tiene cierta ventaja "por ser nueva".

La diferencia de Google+ con el resto es que aunque tiene ya muchos usuarios, se ha confirmado que pasa de 40 millones, "es más nueva y ha habido menos tiempo para trabajar en malware para ella". Además, otros servicios sufren más ataques. "Facebook es más vulnerable porque tiene más ataques por ser atractiva por su número de usuarios", comenta Willems. Pese a ello, es difícil determinar cuál está más protegida, porque tienen necesidades de seguridad distintas.

Un caso especial es el de Twitter. A la hora de distribuir malware en redes sociales, Eddy Willems destaca que las primeras horas son las más importantes, porque son las que la amenaza circula libremente hasta que los sistemas la detectan. La velocidad a la que se difunde la información en Twitter ayuda a la propagación del malware, así como su sistema para acortar enlaces. Estas características hacen de la red de comunicación un espacio en donde la velocidad, la confianza y el camuflaje de la amenazan forman un cóctel efectivo para las difusión del malware.

Los objetivos de los 'hackers' cuando acuden a todas estas redes sociales son principalmente dos. "La amenaza principal es el tipo en el que tienes que hacer clic en un link. Normalmente instalan cosas en el sistema para crear botnet, aunque también buscan conseguir datos de tarjetas de crédito u obtener dirección de mail y seguir llegando a más gente. Todos los datos son importantes para los 'hackers' que pueden vender la información en el mercado de datos", confirma Willems.

Para evitar todos estos problemas, el asesor de seguridad que colabora con G Data asegura que lo primero es "tener un antivirus", y mantener todos los sistemas "actualizados y con los últimos parches". Además, Willems destaca que "los ataques más habituales están relacionados con actuaciones humanas", por lo que es importante que los usuarios aprendan a "no hacer clic en cualquier cosa, ya que un 20 por ciento de los usuarios de redes sociales hace clic en todos los enlaces que encuentra".

Dispositivos móviles, el nuevo objetivo

El éxito y la proliferación de los dispositivos móviles también han llamado la atención de los 'hackers', que han aumentado el número de amenazas en este tipo de plataformas. "Actualmente el 99,9 por ciento de los dispositivos móviles está libre de virus, pero es algo que cada vez es más grande y más grande", comenta Eddy Willems. Para los 'hackers' estos dispositivos cada vez son más atractivos se utilizan cada vez con más datos de usuarios. "Los contactos están ahí, y en muchos casos los dispositivos móviles se usan para acceder al banco o almacenar contraseñas".

Aunque no todos los usuarios se dan cuenta, los dispositivos son "pequeños ordenadores de bolsillo y es por eso que son algo atractivos y que los virus modernos se están centrando en ellos", explica el experto en seguridad.

Dentro de los dispositivos móviles, en los últimos meses el que más ha sonado como objetivo de 'hacker' ha sido Android. "Hasta ahora, Windows era una plataforma muy interesante para los 'hackers' por su número de usuarios, pero ahora Android es igual de interesante. Android está abierto y es muy difícil de controlar. Además hay muchas versiones y sus actualizaciones, casi siempre, dependen de los fabricantes o del operador", comenta Eddy Willems.

Se espera que con Ice Cream todos estos problemas se solvente, pero para el experto de G Data son un problema real e importante del SO móvil de Google. "El sistema de actualizaciones no es muy bueno y es un problema de seguridad potencial que puede crecer cada vez más". En este sentido, la filosofía de Apple con iOS parece mejor, ya que la compañía cuenta con una versión del sistema uniforme e igual para todos sus dispositivos.

Aunque las compañías tienen un peso muy importante a la hora de garantizar la seguridad en los sistemas móviles, los usuarios también tienen que contribuir. "La compañía tiene que encargarse de garantizar unos mínimos de seguridad, pero el usuario es que tiene que tener precauciones", sostiene Eddy Willems.

Las precauciones de los usuarios se pueden fijar en dos aspectos fundamentales. El primero es aumentar la seguridad de su dispositivo con soluciones de software antivirus específicas, que cada vez son más frecuentes. El segundo aspecto es tener cuidado con los sistemas de permisos. "Por ejemplo, Android es un sistema seguro de base, pero tiene muchos permisos en sus aplicaciones. Si se quiere instalar una app se tiene que dar muchos permisos y la gente no los mira. El 99,9 por ciento directamente dice, vale instalalo, pero eso no es bueno. Hay que mirar las cláusulas y los permisos que se dan con la instalación".

lunes, 19 de septiembre de 2011

LAS SEMILLAS DE LA DISCORDIA




CUENTOS POPULARES
 
"Las semillas de la discordia"
(Cuento africano)




LAS SEMILLAS DE LA DISCORDIA
Una noche un campesino de África vio que la discordia plantaba semillas en su campo. Se abstuvo de intervenir y la observó. Cuando ella terminó y se fue, él se pasó toda la noche recogiendo, con la ayuda de una linterna, las peligrosas semillas. Se las llevó a su casa sin decir una sola palabra a su familia.
Al día siguiente, para deshacerse de las semillas, les dio un puñado a las gallinas. Pero apenas las picotearon se pusieron a pelear furiosamente, a muerte, entre ellas. Terminó con sus manos y brazos cubiertos de crueles picotazos. Buscando otra forma, tiró un puñado al río. Pero los peces, anguilas e incluso los hipopótamos empezaron a desplazarse, mientras olas enormes recorrían ese río habitualmente calmo, tan enormes que una parte de la llanura quedó inundada.
Otro día tuvo la idea de triturar una parte y, sin decirle de qué se trataba, pedirle a su mujer que le preparara una torta. Se puso a comer aquella torta. Pero apenas tragó el primer bocado, la encontró mal cocida, demasiado salada y empezó a reprochárselo a su mujer. Ella, que también acababa de terminar su primer bocado, replicó gritando que si su marido la encontraba mal preparada simplemente significaba que él era un imbécil, cosa que ella siempre había sospechado. Se desató tal ira entre ellos que fue necesaria la intervención de vecinos para separarlos.
Pasaron unas semanas. Poco a poco recobraron la calma, pero el campesino, que había perdido el sueño y la sonrisa, sólo pensaba en las semillas que le quedaban. Pensó en hacer un viaje a algún país lejano. Sin embargo, como era un buen hombre, se decía que los países lejanos estaban sembrados de suficientes semillas de la discordia. Incluso pensó dirigirse hasta el mar para tirar su saco de semillas, pero temió crear una tempestad sin igual. Las buenas razones le hicieron renunciar a aquella idea.
Cuando aparecieron los primeros brotes, vio con alegría que tendría una cosecha excepcional. En los campos vecinos se apresuraban a arrancar las malas hierbas. Él no tenía nada que hacer. La cosecha crecía espléndida y sana. Todas las mañanas veía crecer su prosperidad. Se dejó ganar por la ociosidad. Incluso aprovechó para visitar a unos primos que vivían a tres días de camino.
A su regreso, las lamentaciones de su mujer y sus hijos le dieron la  bienvenida. En pocas horas una bandada de aves había devastado su campo. No quedaba ni un solo brote.
Los sabios del pueblo encontraron la razón de aquella desgracia. En los otros campos (que no habían sido devastados), dijeron, siempre había habido un hombre trabajando, moviéndose, haciendo ruido con sus herramientas. Por eso los pájaros se habían dirigido al único campo en el que no había nadie. Un campo magnífico, por otra parte.
El campesino esperó la llegada de la noche, se levantó sin hacer ruido y sacó del escondite el saco con las últimas semillas. Fue hasta su campo y allí echó las semillas, una a una.
Al volver al pueblo, vio a lo lejos que la discordia plantaba semillas en un pequeño bosque que pertenecía a uno de sus amigos. Un amigo al que quería mucho, y al que se guardó mucho de avisar.

Los ocios encantadores de la adolescencia desocupada



"El mozalbete de la cabeza dura y su hermana del pie pequeño"
(...noche 882)

Los ocios encantadores de la adolescencia desocupada
El mozalbete de la cabeza dura y su hermana del pie pequeño
Se cuenta –pero Alah es más sabio– que en una ciudad entre las ciudades de un país entre los países, había un hombre honrado y sumiso a la voluntad del Altísimo, con una esposa excelente y temerosa del Todopoderoso, y– había tenido ella –gracias a la bendición– dos hijos, un niño y una niña. Y el muchacho había nacido con una cabeza voluntariosa y dura, y la niña con un alma dulce y unos piececitos deliciosos.  Y cuando los dos niños eran ya mayorcitos murió su padre. Pero a la hora de la muerte llamó a su esposa y le dijo: "¡Oh hija del tío! te recomiendo muy particularmente que veles por nuestro hijo, pupila de nuestros ojos; que no le regañes, haga lo que haga; que no le contradigas nunca, diga lo que diga, y sobre todo, que le dejes hacer siempre lo que quiera en cualquier circunstancia de su vida (¡ojalá sea larga y próspera!) " Y cuando su esposa se lo prometió llorando, ya había muerto él dichoso y sin desear nada más.
Y la madre no dejó de cumplir la última recomendación de su difunto esposo. Y al cabo de cierto tiempo se acostó para morir (¡solo Alah es el eterno viviente!) y llamó a su hija, la hermana del muchacho, y le dijo: "¡Hija mía, has de saber que tu difunto padre (¡sea con él la misericordia del Clemente!) me hizo jurar, a su muerte, que jamás contrariaría los deseos de tu hermano! ¡Ahora júrame a tu vez, para que yo muera tranquila, que cumplirás esta recomendación!" Y la joven prestó el juramento a su madre, que murió contenta en la paz de su Señor.
Y he aquí que, en cuanto estuvo enterrada la madre, el mozalbete fué en busca de su hermana y le dijo: "Escucha, ¡oh hija de mi padre y de mi madre! Quiero, en esta hora y en este instante, reunir en casa todo lo que posee nuestra mano en muebles, cosechas, búfalos, cabras, y en una palabra, cuanto nos ha dejado nuestro padre, y quemar el continente con el contenido". Y la joven, llena de estupor, abrió sus grandes ojos, y exclamó, olvidando la recomendación: "¡Oh querido! pero, si haces eso, ¿qué va a ser de nosotros?" Y contestó él: "¡Ya verás!"
E hizo lo que había dicho. Amontonando todo en la casa, le prendió fuego. Y se convirtió en llamas todo, bienes y fondos. Y advirtiendo el mozalbete que su hermana había conseguido esconder en casa de los vecinos diferentes objetos para salvarlos del desastre, se dedicó a la busca de las tales cosas y dió con ellas siguiendo las huellas de los piececitos de su hermana. Y cuando las encontró, las prendió fuego a una tras de otra, continente y contenido. Pero los propietarios, mirándole con malos ojos, se armaron de horquillas y se pusieron en persecución del hermano y de la hermana, para matarlos. Y le dijo la joven, muriéndose de miedo: "¡Ya ves ¡oh hermano mío! lo que has hecho! ¡Pongámonos a salvo! ¡ah! ¡pongámonos a salvo!" Y emprendieron juntos la fuga, poniendo pies en polvorosa.
Y estuvieron corriendo un día y una noche, y de tal suerte lograron escapar de los que aspiraban a su muerte. Y llegaron a una hermosa propiedad en donde hacían la recolección unos labradores. Y para poder vivir ambos hermanos se ofrecieron a ayudar, y en vista de su buena cara, fueron admitidos.
Y he aquí que, días más tarde, estando el mozalbete solo en la casa con los tres hijos del amo, les hizo mil caricias para atraérselos, y les dijo: "¡Vamos a la era para jugar a que trillamos el grano!" Y cogidos de las manos se fueron los cuatro a la era consabida. Y para dar comienzo al juego, el mozalbete hizo primero de grano, y los niños se divirtieron trillándole, aunque sin hacerle daño, lo preciso para que el juego resultase más a lo vivo. Y les tocó a su vez convertirse en grano. E hicieron de grano. Y el mozalbete los trilló como si fuesen granos. Y los trilló tan bien, que les hizo papilla. Y murieron en la era. ¡Y he aquí lo referente a ellos!
Pero, volviendo a la joven, hermana del mozalbete, es el caso que cuando notó la ausencia de su hermano pensó fundadamente que estaría cometiendo alguna acción destructora. Y se puso en busca suya, y acabó por encontrarle cuando acababa él de aplastar a los tres niños, hijos del propietario. Y al ver aquello, le dijo: "¡Pongámonos a salvo pronto!, ¡oh hermano mío! ¡pongámonos a salvo pronto! ¡Mira lo que has hecho! ¡Con lo bien que estábamos en esta propiedad!" Y cogiéndole de la mano, le obligó a emprender la fuga con ella. Y como la cosa entraba en sus proyectos, se dejó él arrastrar. Y partieron. Y cuando el padre de los niños regresó a la casa, y tras de buscar a sus hijos los halló hechos papillas en la era, y se enteró de la desaparición del hermano y de la hermana, exclamó, encarándose con su gente: "¡Hay que echar a correr detrás de esos dos infames que han pagado nuestros beneficios y la hospitalidad matando a mis tres hijos!" Y se armaron de un modo terrible con flechas y estacas, y persiguieron al hermano y a la hermana, tomando los mismos senderos que ellos. Y a la caída de la noche llegaron a un árbol muy gordo y muy alto, al pie del cual se acostaron en espera del día.
Y he aquí que el hermano y la hermana se habían escondido precisamente en la copa de aquel árbol. Y al despertar por el alba, vieron al pie del árbol a todos los hombres que les perseguían, y que dormían aún. Y el mozalbete dijo a su hermana, mostrándole al amo, padre de los tres niños: "¿Ves a ese tan alto que está durmiendo? ¡Pues bien; voy a hacer mis necesidades sobre su cabeza!" Y la hermana, llena de terror, se dió un manotazo en la boca, y le dijo: "¡Estamos perdidos sin remedio! No hagas eso, ¡oh querido mío! ¡Todavía no saben que estamos escondidos encima de su cabeza, y si continúas tranquilo, se marcharán y nos veremos libres!" Pero dijo él: "¡No quiero!" Y añadió: "¡Tengo que hacer mis necesidades en la cabeza de ese hombre alto!" Y se acurrucó en la rama más alta, y se meó, y dejó caer sus excrementos en la cabeza y el rostro del amo, que hubo de quedar inundado.
¡Eso fué todo!
Y el hombre, al sentir aquellas cosas, se despertó sobresaltado, y divisó en la copa del árbol al mozalbete, que se limpiaba tranquilamente con las hojas. Y en el límite extremo del furor, cogió su arco y disparó sus flechas al hermano y a la hermana. Pero como el árbol era muy alto, las flechas no les alcanzaban, enredándose en las ramas. Entonces despertó a sus gentes y les dijo: "¡Derribad ese árbol!" Y la joven al oír estas palabras, dijo a su hermano el mozalbete: "¡Ya lo ves! ¡Estamos perdidos!" El preguntó: "¿Quién te lo ha dicho?" Ella contestó: "¡Vaya un suplicio que nos harán sufrir a causa de lo que has hecho!" El dijo: "¡Todavía no estamos entre sus manos!"
Y en el mismo momento, un gran pájaro rokh, que los había visto pasar por allí, descendió sobre ellos y se los llevó a ambos en sus garras. Y emprendió el vuelo con ellos, en tanto que el árbol caía a impulso de los hachazos, y el amo, burlado, estallaba de rabia y de furor reconcentrados.
En cuanto al pájaro rokh, continuaba elevándose por los aires, con el hermano y la hermana en sus garras. Y ya se disponía a dejarlos en cualquier parte de tierra firme, para lo cual sólo tenía que atravesar un brazo de mar sobre el que se cernía, cuando el mozalbete dijo a su hermana, la joven: "¡Hermana mía, voy a hacer cosquillas en el trasero a este pájaro...
Y la joven, con el corazón agitado de espanto, exclamó con temblorosa voz: "¡Oh! ¡por favor, querido, no hagas eso, no hagas eso! ¡Porque nos soltará, y nos caeremos!" El dijo: "¡Tengo muchas ganas de hacer cosquillas en el trasero a este pájaro!" Ella dijo: "¡Moriremos!" El dijo: "¡Lo haré! ¡Y va a ser así!" E hizo lo que había dicho. Y el pájaro cosquilleado se sobresaltó mucho, de tanto como le desagradó la cosa, y soltó su presa, que era el hermano y la hermana.
Y cayeron al mar. Y fueron a parar al fondo del mar, que era excesivamente profundo. Pero, como sabían nadar, pudieron salir a la superficie del agua y ganar la orilla.
Sin embargo, no veían nada y no distinguían nada, exactamente igual que si estuviesen en medio de una noche negra. Porque el país en que se hallaban era el país de las tinieblas.
Y el mozalbete, sin vacilar, buscó a tientas guijarros, y restregó dos, uno contra otro, hasta que salieron chispas. Y recogió leña en gran cantidad y con ella hizo un montón enorme, al que prendió fuego por medio de los dos guijarros. Y cuando ardió todo el montón, vieron claro. Pero, en el mismo momento, oyeron un espantoso mugido, como mil voces de búfalos salvajes reunidas en una sola. Y a la claridad de la hoguera, vieron avanzar hacia ellos, terrible, una ghula negra y gigantesca, que gritaba con sus fauces abiertas como un horno: "¿Quién es el temerario que enciende luz en el país que he consagrado a las tinieblas?"
Y a la hermana le dio aquello mucho miedo. Y con voz apagada, dijo a su hermano el mozalbete: "¡Oh hijo de mi padre y de mi madre! esta vez vamos a morir indudablemente. ¡Oh! ¡tengo miedo a esa ghula!" Y se acurrucó contra él, dispuesta a morir, y desmayada ya. Pero el muchacho, sin perder ni por un instante su presencia de ánimo, se irguió sobre ambos pies, hizo frente a la ghula, y una a una cogió las mayores brasas ardientes de la hoguera y empezó a lanzarlas con tino en la ancha boca abierta de la ghula. Y cuando de aquel modo hubo él arrojado la última brasa grande, la ghula estalló por la mitad. Y el sol alumbró de nuevo aquel país consagrado a las tinieblas. Porque, volviendo su gigantesco trasero contra el sol, la ghula le había impedido alumbrar aquella tierra. ¡Y he aquí lo referente al trasero de la ghula!
¡Pero he aquí ahora lo que atañe al rey de aquella tierra! Cuando el rey que reinaba en el país hubo visto relucir el sol después de tantos años pasados en tinieblas negras, comprendió que la terrible ghula había muerto, y salió de su palacio, seguido de sus guardias, para ponerse en busca del valiente que había librado de la opresión y de la oscuridad al país. Y al llegar a orillas del mar, vió desde lejos el montón de leña que humeaba aún, y encaminó sus pasos por aquel lado. Y al ver avanzar toda aquella tropa armada con el rey que brillaba a su cabeza, la hermana se sintió poseída de un terror grande, y dijo a su hermano: "¡Oh hijo de mi padre y de mi madre, huyamos! ¡Ah! ¡huyamos!" Y preguntó él: "¿Por qué vamos a huir? ¿Y quién nos amenaza?" Ella dijo: "¡Por Alah sobre ti, vámonos antes de que nos den alcance esas gentes armadas que avanzan hacia nosotros!" Pero dijo él: "¡No quiero!"
Y ni se movió siquiera.
Y el rey llegó con su tropa a las proximidades de la hoguera humeante, y encontró a la ghula hecha mil pedazos. Y junto a ella vió una pequeña sandalia de muchacha. Era una sandalia que se le había salido de su piececito a la hermana cuando corría a refugiarse con su hermano detrás de un montículo, adonde había ido él a tenderse para descansar algo. Y el rey dijo a sus gentes: "¡Indudablemente es una sandalia de la que ha matado a la ghula y nos ha librado de la oscuridad! Buscad bien y la encontraréis". Y la joven oyó estas palabras, y se atrevió a salir detrás del montículo y a acercarse al rey. Y se arrojó a sus plantas, implorando la salvaguardia. Y el rey vió en el pie de ella la sandalia compañera de la que se había encontrado. Y levantó a la joven y la besó, y le dijo: "¡Oh joven bendita! ¿eres tú quien ha matado a esta terrible ghula?" Ella contestó: "Es mi hermano, ¡oh rey!" El preguntó: "¿Y dónde está ese valiente?"
Ella dijo: "¿No le hará daño nadie?" El dijo: "¡Al contrario!"
Entonces fué detrás de la roca y cogió de la mano al mozalbete, que se dejó hacer. Y le condujo ella a presencia del rey, que le dijo: "¡Oh jefe de los valientes y corona suya! te doy en matrimonio a mi única hija y tomo por esposa a esta joven del pie pequeño, cuya sandalia me he encontrado".
Y el muchacho dijo: "¡No hay inconveniente!"
Y vivieron todos en las delicias, contentos y prosperando.



http://albalearning.com/audiolibros/cuentos/